Personas, Ética y Compromiso Social

Responsabilidad social empresaria

Sedex-SMETA

Ética, comunidad y compromiso social

Sostenemos una sólida política de responsabilidad social y ambiental, avalada por la certificación SMETA de 4 pilares —estándar internacional que garantiza buenas prácticas en ética empresarial, condiciones laborales, cuidado ambiental y seguridad— y por nuestra participación activa en SEDEX, plataforma global que impulsa la mejora continua en sostenibilidad.

Desarrollamos diversas iniciativas de impacto comunitario, entre ellas:

Visitas guiadas educativas para colegios y universidades de todo el país, diseñadas para ofrecer experiencias de aprendizaje seguras, didácticas y participativas.

Participación en el Banco de Alimentos, sumándonos como la primera empresa del rubro en colaborar con donaciones que fortalecen la asistencia a comedores escolares y comunitarios.

Festejos del Día del Niño desde hace más de 15 años, en conjunto con municipios de Rosario y localidades vecinas, donde compartimos helados con miles de chicos, fortaleciendo los lazos entre la empresa y la comunidad.

Estas acciones, entre otras, reflejan nuestro compromiso sostenido con las personas, la ética y el desarrollo social.

"La característica esencial de la RSE es la voluntad de las organizaciones de incorporar consideraciones sociales y ambientales en su toma de decisiones. Busca promover un lugar adecuado para trabajar, una contribución a la comunidad y establece la conducta que se espera de todos los actores involucrados."

Buenas prácticas ambientales

Tratamientos de efluentes y cuidado del entorno

Preservación del Medio Ambiente

Estamos comprometidos con la preservación del medio ambiente y somos pioneros en el uso de tecnologías biológicas para el tratamiento de efluentes generados durante nuestro proceso productivo.

Realizamos controles y registros mensuales para garantizar el correcto funcionamiento de la planta y el cumplimiento de los estándares ambientales más exigentes.

El sistema consiste en:

La conducción del agua residual hacia una planta especialmente diseñada para separar residuos orgánicos.

La acción de bacterias “free flow”, que metabolizan desechos grasos y los transforman en compuestos inocuos para el entorno.

El control riguroso de variables como temperatura y pH, esenciales para asegurar la efectividad del proceso.

La liberación segura del agua tratada mediante cañerías exclusivas.